
A fines de los años 60, la compañia Citroen habia alcanzado un muy buen nivel económico, reconquistando su puesto de honor en el mercado automovilÃstico de Francia, con un porcentaje de producción del 30 por ciento del total nacional.
Las exportaciones pasaban además por un momento excepcional, merced a la creciente reputación de la compañia en cuanto a diseño y tecnologÃa sin rival. Y, precisamente en un momento tan importante de su historia como éste, Citroen decide lanzar un nuevo coche de lujo.
El nuevo modelo estarÃa destinado a sacar partido a las nuevas redes viarias europeas, explotando las excepcionales caracteristicas de rapidez y estabilidad de la suspensión hidroneumática, heredada del DS, y de los sistemas de dirección y freno. SerÃa un coche muy veloz con el máximo confort y seguridad.
El diseño y la fabricación del chasis y la carrocerÃa no eran ningún conflicto para la compañÃa, pero se les presentaba un obstáculo para sacar adelante el proyecto: necesitaban un motor especial. SEGUIR LEYENDO ….


















































