
Normalmente asociamos esta casa francesa a los grandes turismos clásicos aunque en los años 30 además fabricó algunos deportivos, y lo que pocos saben es que la marca desapareció debido a la asfixiante política fiscal y a los conflictos de distribución existentes a principios de los años 50. En sus primeros años de existencia, Delahaye destacó muy poco, aunque hubo momentos estelares. Delahaye 135
Emile Delahaye, ingeniero ferroviario, se desarrolló cargo de un taller en Tours en 1890 y allí siguió fabricando motores hasta que aparecieron los primeros coches con su nombre en 1894, siguiendo la línea de los de Benz.
Cuatro años después, con dos modelos en producción, la compañía se traslada a París y nombra ingeniero jefe a Charles Weiffenbach, quien mantenerseá fiel a la empresa hasta la desaparición de ésta. Emile Delaha ye se retiró en 1901.
Weiffenbach creó coches en la línea del Panhard, a los que seguirían unos diseños más originales, con motores de cuatro cilindros, como el modelo 13B de 4,4 litros, presentado en 1903 y capaz de alcanzar casi los 100 km/h. Algunos de los motores de cuatro cilindros que sacaría después eran realmente gigantescos. El rey Alfonso XIII poseía un modelo de 1905 de 8 litros, que además contaba con dos sistemas de freno de pie y dos de freno de mano.
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