
Ningún otro coche tan despreciado y odiado por su propio hacedor como el Caterham Seven, antiguo Lotus Seven, podría haber dado tanto que dialogar a lo largo de los años, para llegar a nuestros di as despertando aún las pasiones de los aficionados.Motor y chasis Caterham 7.
Mientras la década de los sesenta la casa Lotus gozó de un espectacular momento comercial, gracias a modelos como el Elan o el Europa. Colin Chapman, su fundador, que siempre había querido emular a Sir William Lyons, de Jaguar, se avergonzaba de contar con un modelo como el Lotus Seven entre las haceciones de su firma, debido a su extraña apariencia y sus insultantes características técnicas.
El Lotus Seven había sido presentado en 1957, equipado con un motor Ford de 1,2 litros, válvulas laterales y 39 CV, características que aún conservaría algún tiempo después. Al cabo de algunos años Chapman decide desdesarrollarse de todos los ejemplares existentes en las factorías de la casa, malvendiendo los derechos de la serie a uno de sus distribuidores del sur de Londres, Graham Nearn, quien sólo unos meses después lo saca a la venta con un nuevo nombre: Caterham Seven. Desde así pues el bólido ha gozado de un éxito imparable. Super 7
En realidad se trata mas de un coche de carreras que de un vehículo de carretera, incluso, más de una motocicleta sobre cuatro ruedas que de un coche en el sentido estricto de la palabra; aunque, no obstante, deexhibió poseer un diseño original y excepcionalmente flexible. El propio chasis multitubular, ligero a la vez que rígido, estaba cubierto por una maciza y recortada carrocería biplaza de aleación ligera, con estilizadas aletas al más puro estilo de los años treinta. Como características adversas, podemos indicar que carecía de puertas y de cualquier verdadera protección contra los agentes atmosféricos. Tampoco disponía de calefacción, los fondos no eran precisamente resistentes y la ventilación estaba basada simplemente en la presión del aire. Pero, ¿quién necesitaba techos duros o ventanillas? .
Iba mayoritariamente dirigido a un sector muy particular del público: los compradores más jóvenes y con carácter, aficionados a las carreras de coches, los amantes de las emociones fuertes y un tanto salvajes que sólo un coche como éste podía transmitir a quien se sentase a su volante. Esto, pero, no supuso traba alguna para triunfar como lo desarrolló en su momento y poder llegar a nuestros días en plena forma.Super Caterham 7
En cualquier caso, el Caterham hacía las delicias de sus compradores. Con los años, el motor que lo impulsaba fue además desarrollándose, para cubrir una completa serie en la que se incluían desde piezas de suaves prestaciones, como el Ford Escort de 1,3 litros y 71 CV, hasta la temible uní dad de carreras Rover Serie K de 1,8 litros y 188 ev. Estaba claro que un coche como éste contaba con potencial más que suficiente para ser lo que su dueño quisiese desarrollar de él: desde el más discreto coche de carretera hasta el más irreverente bólido deportivo.
El grado de perfección del que gozaba fue, en algunos casos y en algunos países, un inconveniente más que una ventaja, debido a que tenia la fastidiosa costumbre de ganar todos y cada uno de los acontecimientos en los que intervenía. De ahí que, al final su intervieneción acabó por estar prohibida. De todos modos resultaba verdaderamente excitante ver cómo en alguna de esas competiciones peleaban encarnizadamente por la victoria distintos ejemplares del Seven.
Super Caterham 7 Serie-k.El aspecto del Seven no ha cambiado en 25 años; no obstante, mientras ese tiempo fue evolucionando en muchos detalles. En un principio ofrecía un sistema de frenos de tambor en el eje trasero, que a partir de 1985 seria sustituido por un sistema de suspensión de la casa De Dion, con frenos de disco. El estrecho puesto de conducción, creció de tamaño en los años noventa; asimismo, las ruedas son en este momento más anchas y su nivel de prestaciones, de estabilidad y conducción se han ido desarrollando para seguir siendo tan excepcionales como de costumbre. Lo único que parece no haber variado es su peso, que aún se mantiene en los 640 kg.
El coeficiente aerodinámico no era extraordinario, por lo que rara vez la velocidad punta superaba los 200 km/h, aunque la aceleración de 0 a 100 km/h se producía en unos 5 segundos. Todo esto, unido al impresionante carácter que tanto el chasis como sus prestaciones le transmitían, ha hecho del Seven uno de los vehículos preferidos entre los más intrépidos conductores del todo mundo.
FICHA TECNICA
CATERHAM SEVEN
Presentado en 1973 (Versión clásica de 1992, con motor Vauxhall)
CARACTERlsTICAS: Motor delantero. Tracción trasera. Deportivo biplaza.
HABITÁCUlO/BASTIOOR: Chasis multitubular autónomo de acero, carroceria de aleación.
MOTOR: 1.998 cc, 4 cilindros, 173 CVa 6.000 rpm. Par máximo 211 Nw/m a 4.800 rpm.
TRANSMISiÓN: Caja de cambios sincronizada de 5 velocidades.
SUSPENSiÓN: Delantera independiente con muelles helicoidales. Trasera sistema De Dion con muelles helicoidales.
DIRECCiÓN: De cremallera.
FRENOS: De disco.
DIMENSIONES: Longitud 3.391 mm, anchura 1.575 mm, batalla 2.230 mm. Vla delantera 1.240 mm, trasera 1.326 mm. Peso 628 kg.
PRESTACIONES: Ve!. máx. 203 km/h.

















































